segunda-feira, outubro 24, 2005

Y Tu ¿cómo Sobrevivites? Parafraseandonsonsito un textífero que hace años nos llegó por internetas

Realmente se extrañan esos maravillosos años... que hacíamos esto y no era más que una diversión sana. Afortunados quienes los vivimos. ¿Cómo sobreviviste?
Si viviste de niño en los 50, los 60, los 70 y algo de los 80... ¿cómo hiciste para sobrevivir? Viendo hacia atrás es difícil imaginarse cómo hicimos para sobrevivir.

De cachorritos los patios de las casas se usaban para jugar, platicar y esconder tesoros, no para guardar herramientas.

Andábamos en autos que no tenían cinturones de seguridad, frenos ABCD, ni bolsas de aire...

Montar en la parte de atrás de una camioneta era un paseo especial... y todavía lo recordamos.

Jugábamos con tierra, piedras, agua corriente, animales salvajes y domésticos; no teníamos que esperar un curso de verano, o un programa del Discovery para conocer y tocar todo eso.

Nuestras cunas estaban pintadas con brillantes colores de pintura a base de plomo.

No teníamos artefactos de seguridad para niños en las botellas de medicina, los gabinetes o las puertas.

Matábamos pájaros, mariposas, escarabajos, ¡pero nunca acabamos con ninguna especie!

Y cuando montábamos bicicleta no usábamos casco.

Gastábamos horas y horas construyendo unos carritos de chatarra y los que tenían la fortuna de tener aceras inclinadas echaban a andar ladera abajo y en la mitad sé acordaban que no tenían frenos. Después de varias entradas a los matorrales aprendieron a resolver el problema.

No había centros comerciales que abrían las 24 horas, con niños o viejos trabajando... pero había una tienda con niños y viejos juguetones en cada eskina.

Tomábamos agua gratis de la manguera del jardín y no de una botella de agua ¡mineral, o purificada!

Salíamos a jugar todo el día con la única condición de regresar antes del anochecer.

En navidad y año nuevo adquiríamos explosivos en cualquier estanquillo, sin temor a que llegara el ejército o la AFI para decomisarlos.

No teníamos celular... así que nadie podía ubicarnos. Impensable.

Portábamos pistolas y amatralladoras pero disparábamos riendo y nunca matamos a nadie de verdad.

Jugábamos al "quemado"... y algunas veces la pelota realmente lastimaba.

Nos cortábamos, nos rompíamos un hueso, perdíamos un diente. Pero nunca hubo una demanda por estos accidentes. Nadie tenía la culpa sino nosotros mismos.

Siempre tuvimos las puertas de la casa abiertas, incluso en la noche.

¿Se acuerdan de los "accidentes?" Los muchachos se agarraban a madrazos... y conseguían moretones y ojos negros... pero la cosa pasaba.
Comíamos papitas, pan y mantequilla, tomábamos refrescos con azúcar... y nunca teníamos exceso de peso porque siempre estábamos afuera jugando...

Podíamos escuchar por horas las cigarras, ver por largos ratos las estrellas, las nubes y la luna llena, sin pensar que fuéramos improductivos o tontos.

Jugábamos por jugar no para ganar.

No teníamos Playstations, Nintendo 64, X boxes, Juegos de video, 99 canales de televisión en cable, videograbadoras, cine, sonido surround, celulares, DVD, computadoras... chatrooms en Internet... TENIAMOS AMIGOS Y KOMPAÑEROS.

Salíamos y los encontrábamos... Montábamos en la bicicleta o caminábamos hasta la casa del amigo, tocabámos el timbre... o sencillamente entrábamos sin tocar y allí estaban. ¡Imaginen! ¡Sin preguntarle a la mamá!

¡Solos! ¡Ahí, afuera! ¡En el mundo cruel! ¡Sin un guardián! ¿Cómo le hacíamos? No le sacábamos la vuelta ni les teníamos miedo a los baldíos, los convertíamos en estadios, campos de aviación y centros de mando espacial.

Compartíamos una soda de uva entre cuatro... del pico de la botella... Y nadie se moría por esto.

No conocíamos las leyes de la física pero podíamos deslizarnos en una patineta, o con los patines, a una velocidad constante desde una calle hasta el fin de la eternidad.

Hacíamos juegos con palitos y bolas de tenis, en algún equipo que se formaba para jugar un partido no todos llegaban a ser elegidos... y no pasaba ningún desencanto llevado a trauma.

Los perros, los gatos, los conejos y los pájaros eran amigos y compañeros no mascotas encerradas en azoteas y lavanderías.

Los exámenes no se ajustaban por ninguna razón. Nuestras acciones eran nuestras, las consecuencias eran las esperadas, no había nadie tras del cual esconderse.

Subíamos a los árboles, no los podábamos ni los considerábamos fuente de oxígeno.

La idea de un padre que saliera a pagar una multa si rompíamos la ley era impensable... la verdad era que ellos apoyaban la ley.
Esperábamos las tormentas para mojarnos no para verlas tras la ventana.
¡Imaginan todo eso!
Nuestra generación produjo gente muy arriesgada pero también individuos capaces de resolver problemas, así como algunos de los más grandes inventores de la historia. No cabe duda, los últimos 50 años han sido una explosión de innovación.
Teníamos libertad, fracasos, éxitos, responsabilidades... y aprendimos a manejarlos. ¿Eres tu uno de esa generación?

3 Comments:

Anonymous Anônimo said...

Este comentário foi removido por um administrador do blog.

1:03 AM  
Anonymous natalia said...

uta, pues los que nacimos en el 85 ya nos jodimos

10:04 AM  
Blogger Paurake Mantarraya said...

Nosotros no pensaríamos eso. Las nietas de Wixarikas -como buenas fronterizas- tal vez tengan lo mejor de los tres mundos.

11:08 AM  

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