sábado, fevereiro 25, 2006

Fragmento de reporte de investigación censurado

Actualmente, revisamos un reporte de investigación producto de trabajo de día de campo, en el norte de Nuevo León. En la revisión, los kompañeros kamaradas hicieron garras el siguiente fragmiento (la presentación de la transcripción). El argumento principal, para señalarnos que lo cambiarámos, es ke está, en el más puro estilo "Cristobalesco" ("cristo balear"), etc.
Como ellos se la kuraron mucho leyéndolo (creemos que exageraron algo) lo socializamos akí porque nunca verán esto en la versión impresa, seria, formal, institucional.


Espíritus, muertos y el diablo.

En un pueblo X del Noreste de México, encontramos la creencia de que los espíritus de los muertos “visitan la tierra” o “se les da permiso de regresar” para realizar determinadas labores, durante ciertas fechas del año; especialmente, durante los primeros dos días de noviembre. A imagen y semejanza de la mayoría de los pueblos norteños, los nativos conciben que las almas de los recién fallecidos pueden permanecer, en el hogar, días después de su defunción, y que cuando alguien va a morir ve los espíritus de seres amados difuntos y hasta puede hablar con ellos.
Presentamos a continuación, una de las historias narradas. La transcripción puede darnos una idea de cierto ambiente que se genera, en pláticas de pueblo, especialmente cuando se entrelazan historias de muertos; y es que durante la larga sesión de grabación colectiva (de la que se transcribió el siguiente fragmento) de pronto tuvimos la impresión de estar entre puros fantasmas o espíritus; como si de pronto, la saturación de narraciones y testimonios sobre estos temas nos situaran a un paso del inframundo. La referencia está situada el dos de noviembre, día de los muertos, y tiene que ver con la aparición y “reclamos” de dos panaderas de Villaldama, Nuevo León, difuntas; pero no sólo eso, una de las testigos invocada, casi al final, también está muerta:

-Usted dice que también ya se va llegando el día de muertos, ¿cómo?
-Aparecen muchas cosas, según dicen. Muchas leyendas. Allá arriba dicen que los muertos andan en la calle y yo les digo que a mi me pasó eso un día 2 de noviembre que llegaron… Llegaron unas personas a comprarme pan y no estaba yo sola, ande, estaba un señor ahí acompañándome y, y en eso llegaron dos mujeres chaparritas (he andado indagando quiénes son porque yo las he andado buscando en Villaldama), y una de ellas dijo “mira nomás…”. ¡Ah! para esto me compraron unas empanadas de, de piloncillo con nuez, y como tocó que las empanadas con piloncillo y con nuez yo las llevaba de aquí de con ellas (de la panadería de mis hermanas), pero entonces no tenían nada de relleno, porque la mujer me las abrió así, y dijo “¡mira, ustedes nada más! ¿Cómo?” –dijo-, “ustedes nada más venden”, así me dio a entender y yo le dije “¿y por qué?”, entonces volvió a decir: “porque nosotros en Villaldama somos las del prestigio y ustedes son las que venden”. Le dije “pero ¿cómo?”, dijo “pues si”.
Porque como ellas eran de Villaldama y pos este, yo pasé la pena de mi vida en ese momento, porque en realidad partieron así el pan y, en efecto, no traía nada de relleno.
-¡Pero como no tenía nada Irma!
-Eso es lo que no me explico.
-Luego, deje usted, platique con el señor ese del molino y contestó: “este… esas personas que tú me platicas, que tú las vistes y que alegaron contigo”, dice “esas eran las panaderas de Villaldama, las Treviño”
-Las Treviño, María Luisa…
-Las Treviño, y le dijo, porque eran: porque eran chaparritas y ellas eran chaparritas.
-¿Pero, se te aparecieron?
-¡Se me aparecieron!
-Y ya están en el panteón, ¿verdad?
-¡Ya!, desde cuando.
-Está un hijo de ellas, aquí vino, aquí vino pero él tiene como 80 años, porque ya batalla pa’ caminar.
-Y yo le platiqué al señor ese, “he andado buscando a esas panaderas”, le dije, que alegaron conmigo, el día 2 de los muertos.
-Yo tengo la foto de María Luisa.
-Y ¿hace mucho de eso?
-El día dos de los muertos, hará ¿qué?, ¿hace cuánto estuve en el molino?
-Como cuatro o cinco años, yo creo que si.
-Y sí, ellas llegaron así…
-Ella se fue a vender allá, porque como va mucha gente al molino, dijo “a ver si vendo”, y no vendió.
-¿Y las vio alguien más o nomás tú?
-Yo y el señor que me acompañaba, el señor estaba partiendo leña y yo estaba atendiendo la leña, y el señor oyó todo lo que alegamos, todo lo que alegamos, de ellas; cuando partieron la empanada no tenía nada, y luego en eso yo le hablé a la vecina, que ya es difunta, a esta Irene García, y le dije: “fíjate Irene, lo que me acaba de pasar, que llegaron dos señoras chaparritas y dicen que ellas son panaderas de Villaldama”. Le dije: “y como tocó que el paquete que ellas abrieron”, le dije “así como lo abrieron ¡no traía nada, era puro pan”. No traía nada, nada más era la pura masa sola.
-¡Pero como estaba solo!
-Pues eso fue lo que a mi me extrañó y luego dijo Irene “mira…”
-Hicieron magia
-Deja tú -me dijo Irene- no te mortifiques.
-¡Pos eran ánimas!
-Dijo la difunta “no te mortifiques, porque sabes que, que hoy es día dos de los muertos y el día dos de los muertos ¡todo el barrio esta lleno de puros difuntos!, salen” –dijo- “y para mí, esas personas con las que alegaste eran difuntas”. Luego yo le platiqué al señor ese y dijo: “yo conocí a las panaderas de Villaldama”, dijo, “eran chaparritas”.

Registramos otras posibilidades (narraciones, anécdota) de cruce, entre vivos y muertos, con las personas entrevistadas; sin embargo, nos vamos a limitar a referir otra más que consideramos significativa. Según su propia historia, ellas heredaron de una señora que llaman “Y”, las fórmulas básicas para preparar sus recetas de pan. "Y" se les manifiesta en diversas formas para guiarlas y protegerlas en situaciones difíciles relacionadas con su profesión. Es una suerte de donante y protectora espiritual.

1 Comments:

Blogger PIEDRAS MARCADAS, CUEVA SAGRADA said...

Hoy es 28 de febrero y una puerta dimensional se abré, el clima semeja estar tranquilo y en realidad son las almas que entran despacito para no asustarnos.
En el centro del estómago se siente su presencia, es como un estremecimiento que se va arremolinando y llena a la cabeza de confusiones.
Ese otro mundo de almas, espíritus, ese que vemos en los espejos, el que no comprendemos puede a veces engañarnos, puede mostrarnos su lado seductor y oculta toda su siniestra apariencia. La naturaleza del dolor es su esencia

11:10 PM  

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